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Cerebro escindido (split-brain)

Roger Sperry, Michael Gazzaniga
ÉpocaSegunda mitad siglo XX · 1968
RegiónNorteamérica · Estados Unidos
DisciplinaNeurociencia

Explicación

En los años 60, Roger Sperry y Michael Gazzaniga estudiaron a pacientes que habían sido sometidos a comisurotomía: una cirugía que cortaba el cuerpo calloso (el haz de fibras nerviosas que conecta los dos hemisferios cerebrales) como tratamiento para epilepsias intratables. Los resultados de sus estudios revolucionaron la neurociencia y la filosofía de la mente.

Tras la cirugía, los pacientes parecían normales en la vida cotidiana, pero experimentos cuidadosos revelaban algo inquietante: cada hemisferio podía actuar como un agente semi-independiente, con percepciones, conocimientos y decisiones propias, sin acceso recíproco. El paciente, con su único yo aparente, parecía albergar dos centros de procesamiento.

Los experimentos paradigmáticos involucraban presentar estímulos selectivamente a un solo hemisferio (mediante el campo visual contralateral o tacto unilateral). El hemisferio izquierdo (con el lenguaje) podía describir verbalmente lo que veía. El derecho podía no describir, pero podía señalar respuestas correctas con la mano izquierda. Cuando se presentaban estímulos diferentes a cada hemisferio, los pacientes generaban respuestas inconsistentes o contradictorias.

Especialmente fascinante era el fenómeno de la confabulación. Cuando se le pedía al paciente que explicara una acción realizada por su hemisferio derecho (basada en información solo accesible para él), el hemisferio izquierdo (verbal) generaba una explicación racional aunque incorrecta. No reconocía no saber: inventaba post-hoc una historia coherente. Este fenómeno tendría enormes implicaciones para entender la confabulación normal.

Filosóficamente, los split-brain plantean preguntas profundas. ¿Tiene el paciente una sola consciencia o dos? ¿Está dividido «el yo»? Sperry, premio Nobel en 1981, sugería que cada hemisferio tenía su propia consciencia. Gazzaniga, su discípulo, ha matizado posteriormente: la unidad aparente de la consciencia normal puede ser ilusoria, una construcción narrativa del «intérprete» del hemisferio izquierdo.

Los estudios split-brain han influido en filosofía (Dennett y otros sobre el yo como narrativa), psicología (importancia de los hemisferios), neuropsicología (hemiagnosias, hemicorrupciones) y popular cultura (la dicotomía «cerebro derecho creativo / izquierdo lógico», simplificada hasta el cliché). Siguen siendo evidencia central en debates sobre la unidad de la consciencia y la naturaleza del yo.

Puntos fuertes

  • Evidencia empírica decisiva sobre disociaciones de consciencia.
  • Concepto del 'intérprete' teórica e intuitivamente fértil.
  • Base para teorías narrativas y confabulacionistas del yo.
  • Implicaciones éticas y filosóficas profundas.

Principales críticas

  • Algunos estudios recientes cuestionan la 'desconexión completa' de consciencias.
  • Generalización del modelo dual a cerebros normales es problemática.
  • Asimetría hemisférica a veces exagerada (MacGilchrist lo matiza).
  • Interpretación de disociación es debatida.

Conexiones con otras teorías