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Constructivismo social del yo

Kenneth Gergen, John Shotter
ÉpocaSegunda mitad siglo XX · 1985
RegiónNorteamérica · Estados Unidos
DisciplinaPsicología

Explicación

El constructivismo social del yo es una corriente sociológica y psicológica que sostiene que el yo, tal como lo experimentamos y lo describimos, no es un dato natural pregiven, sino el resultado de procesos sociales y discursivos. George Herbert Mead, Charles Horton Cooley, Kenneth Gergen, y tradiciones como el interaccionismo simbólico y el socioconstruccionismo, coinciden en que el yo se forma en la interacción con otros y en los marcos culturales que proveen las categorías con que se piensa a sí mismo.

Cooley introdujo la célebre metáfora del yo-espejo (looking-glass self): el yo se construye, en parte, como reflejo de cómo suponemos que los otros nos ven. Mead desarrolló la distinción entre «I» (el yo-agente, espontáneo) y «me» (la imagen del yo internalizada desde la perspectiva del otro generalizado). La capacidad de tomarnos a nosotros mismos como objeto, esencial para la consciencia reflexiva, sería el resultado de internalizar la mirada social.

Desde esa raíz, el constructivismo social contemporáneo (Gergen, Shotter, Harre) ha desarrollado la tesis de que los yoes posibles están mediados por los recursos narrativos, lingüísticos y culturales disponibles. No es lo mismo ser una persona en la Florencia renacentista que en la Tokio contemporánea; no solo cambian los contextos, cambian los modos posibles de ser uno mismo, de relatarse y de autoexperimentarse. Las categorías emocionales, los tipos de identidad, los guiones biográficos son históricos.

Para la consciencia, esto significa que la experiencia subjetiva está moldeada por la cultura en grados mucho mayores que los que solemos reconocer. Emociones como la nostalgia, el romanticismo, la culpa, la autenticidad, tienen historias. Incluso la idea misma de tener un «yo interior profundo» diferenciado de los roles sociales es, en parte, un producto cultural moderno. La fenomenología de la subjetividad no puede separarse de la historia social de las formas de subjetivación.

Este enfoque ha inspirado trabajos en psicología cultural (Shweder, Markus), estudios de género (Butler, con su noción de performatividad), terapia narrativa (White, Epston), sociología de las emociones (Hochschild). Todos comparten la tesis de que el yo no es un átomo aislado que después entra en sociedad, sino un nudo sociodiscursivo desde el inicio, con mayor o menor margen de agencia dentro de las posibilidades que la cultura ofrece.

Las críticas son habituales. Un constructivismo demasiado fuerte puede parecer que diluye la realidad biológica del sujeto, su cuerpo, sus disposiciones temperamentales, la continuidad experiencial. También se le reprocha un posible relativismo: si todo yo es construido culturalmente, ¿qué estándar queda para juzgar formas de vida? Defensores responden que reconocer la construcción no niega la realidad, sino que la localiza: la mente no es natural puramente, pero tampoco es inventada arbitrariamente; se construye en condiciones materiales y históricas concretas.

Puntos fuertes

  • Atención rigurosa a la variabilidad histórica y cultural.
  • Genera intervenciones clínicas innovadoras (terapia narrativa).
  • Crítica saludable al universalismo psicologista.
  • Diálogo con antropología, lingüística y sociología.

Principales críticas

  • Riesgo de relativismo total: ¿hay algún sustrato no construido?
  • Tensión con datos transculturales de universales psicológicos.
  • Operacionalización empírica difícil en marcos cuantitativos.

Conexiones con otras teorías