← Volver al mapa

Consciencia encarnada y affective turn

Antonio Damasio, Jaak Panksepp, Lisa Feldman Barrett
ÉpocaSiglo XXI · 2003
RegiónGlobal / transnacional · varios
DisciplinaNeurociencia

Explicación

La consciencia encarnada (embodied consciousness) y el «giro afectivo» (affective turn) son corrientes relacionadas que han marcado la filosofía y las ciencias cognitivas desde los 90-2000. Reaccionan contra el cognitivismo clásico, que había concebido la mente como procesador abstracto de símbolos análogo a un computador, ignorando la corporalidad y las emociones. La nueva perspectiva enfatiza que la cognición y la consciencia son constitutivamente corporales, emocionales, situadas, enactivas.

Antecedentes clave: la fenomenología de Merleau-Ponty (Fenomenología de la percepción, 1945), que ya había insistido en el «cuerpo vivido» (Leib, no mero Körper físico) como eje de la experiencia. La neurociencia afectiva de Antonio Damasio (El error de Descartes, 1994, En busca de Spinoza, 2003), que mostró con casos clínicos (especialmente el famoso paciente Elliot, con lesión en córtex prefrontal ventromedial) que sin emociones no hay razón práctica, no hay toma de decisiones adaptativa. Las «emociones» son literalmente cogniciones encarnadas, no perturbaciones ajenas a la cognición.

Los marcadores somáticos de Damasio, las teorías de la «mente encarnada» de Varela, Thompson y Rosch (The Embodied Mind, 1991, con influencia del budismo y la fenomenología), la «cognición encarnada» de Lakoff y Johnson (Philosophy in the Flesh, 1999, mostrando cómo los conceptos abstractos están fundados en metáforas corporales), la teoría enactiva de Varela y discípulos (la cognición es «enactuada» en la interacción cuerpo-entorno, no representación interna de un mundo externo), constituyen el núcleo de este movimiento.

El «affective turn» en ciencias sociales y humanidades ha extendido estas intuiciones: desde los 90 hay una creciente atención a la dimensión afectiva de la experiencia, la política, la cultura. Autores como Brian Massumi, Teresa Brennan, Sarah Ahmed, Lauren Berlant han argumentado que los afectos (distinguidos a veces de las «emociones» articuladas: los afectos son intensidades pre-reflexivas, transindividuales, atmosféricas) configuran profundamente la vida social, las identidades, la política. La vida afectiva no es mero residuo irracional de la cognición sino constituyente primario de la experiencia y la acción.

La interocepción (la percepción de los estados internos del cuerpo: ritmo cardiaco, respiración, hambre, calor, dolor visceral) ha emergido como área central de investigación. Autores como Bud Craig, Lisa Feldman Barrett (Cómo se hacen las emociones, 2017), Antonio Damasio nuevamente, han mostrado que la consciencia de sí se construye sobre un «self corporal» básico enraizado en monitoreo interoceptivo continuo. El cerebro es fundamentalmente un órgano de regulación homeostática del cuerpo, y la consciencia es elaboración sofisticada de esta función básica.

Para la teoría de la consciencia, el giro encarnado-afectivo propone que la consciencia no es una propiedad abstracta de información procesada sino el modo en que un organismo vivo se experimenta a sí mismo en su interacción corporal-emocional con el mundo. Un ordenador puramente digital procesando símbolos abstractos, sin cuerpo vivido ni afectividad, difícilmente podría tener consciencia en el sentido pleno del término. Esto tiene implicaciones para la inteligencia artificial (¿IA encarnada? ¿robótica afectiva?), para la psiquiatría y psicoterapia (terapias somáticas, mindfulness somático), para la educación (importancia del cuerpo en el aprendizaje), para la bioética. Combinada con las tradiciones contemplativas que han trabajado milenios con el cuerpo y las emociones, la consciencia encarnada contemporánea ofrece uno de los enfoques más fructíferos y humanísticos del panorama actual.

Puntos fuertes

  • Integra cuerpo, emoción y consciencia empíricamente.
  • Evidencia neural robusta sobre interocepción.
  • Aplicaciones clínicas en psicopatología.
  • Diálogo productivo con fenomenología.

Principales críticas

  • Debate entre universalismo (Panksepp) y constructivismo (Barrett) no resuelto.
  • Neurofobia a veces atribuye exceso a regiones específicas.
  • Metodologías heterogéneas dificultan síntesis.

Conexiones con otras teorías