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Existencia y ser-en-el-mundo

Martin Heidegger
ÉpocaPrimera mitad siglo XX · 1927
RegiónEuropa · Alemania
DisciplinaFilosofía

Explicación

«Existencia» y «ser-en-el-mundo» (In-der-Welt-sein) son conceptos centrales de la filosofía existencial del siglo XX, especialmente desarrollados por Martin Heidegger (1889-1976) en Ser y tiempo (1927), obra fundamental del siglo. Heidegger proponía una reformulación radical de la pregunta por el ser (die Seinsfrage) que creía la filosofía occidental había olvidado desde los griegos, reduciéndola al estudio de los entes (Seiende) particulares.

El Dasein (literalmente «ser-ahí», término técnico heideggeriano para el ser humano en tanto abierto a la pregunta por el ser) no es inicialmente un sujeto aislado que después se relaciona con un mundo exterior (como en el dualismo cartesiano). El Dasein es constitutivamente «ser-en-el-mundo»: está siempre ya inmerso en un mundo de significados, tareas, relaciones, antes de cualquier reflexión teórica. El «mundo» no es conjunto de objetos físicos sino totalidad de significatividad (Bedeutsamkeit) en la que el Dasein se comprende a sí mismo y a las cosas.

Los entes que encontramos cotidianamente no son «objetos» (Vorhandenheit, «ser-ante-la-mano», modo de presencia en la teoría) sino «útiles» (Zuhandenheit, «ser-a-la-mano», modo pragmático, en la acción). El martillo, en uso, no es percibido como objeto con propiedades sino como utensilio para un fin. Sólo cuando se rompe aparece como objeto con propiedades. Heidegger mostró cómo gran parte de la metafísica occidental había confundido este modo derivado (teórico) con el primario (pragmático).

La existencia auténtica del Dasein (Eigentlichkeit) se distingue de la inauténtica (Uneigentlichkeit, vida en el «se» anónimo del das Man: «se dice», «se hace»). La inautenticidad es la dispersión en los quehaceres ordinarios, el olvido de la finitud propia, la huida de la angustia (Angst: no miedo por algo particular sino apertura a la nada, a la finitud fundamental). La autenticidad es el ser-para-la-muerte asumido consciente y decidido como estructura fundamental de la propia existencia.

Esta filosofía ha tenido enorme influencia: en Sartre (existencialismo francés: L'être et le néant, 1943), en Gadamer (hermenéutica filosófica), en Merleau-Ponty (cuerpo vivido como ser-en-el-mundo), en la fenomenología psiquiátrica (Binswanger, Boss), en la teología (Bultmann, Tillich), en la ecología profunda (Arne Næss), en pensadores asiáticos contemporáneos (Kitaro Nishida, filósofos Kioto) y en muchos otros ámbitos. La filosofía heideggeriana es tambien polémica por el episodio del nazismo de Heidegger (rectorado en 1933-34, cuestión central todavía debatida por filósofos).

Para la teoría de la consciencia, la perspectiva existencial propone una visión no-dualista de la relación sujeto-mundo: la consciencia no es una sustancia interior enfrentada a un mundo exterior, sino apertura al mundo, estar-en-el-mundo como modalidad fundamental del Dasein. Esto anticipa las teorías cognitivas situadas, encarnadas, enactivas contemporáneas (Varela, Thompson, Noë, Gallagher), y ofrece vocabulario fenomenológico preciso para describir aspectos de la experiencia humana (angustia, aburrimiento profundo, autenticidad, temporalidad del existir) que la ciencia cognitiva estándar apenas ha tematizado. Como una de las filosofías más influyentes del siglo XX sobre qué es ser un sujeto consciente finito, la analítica existencial heideggeriana sigue siendo recurso indispensable para cualquier reflexión profunda sobre la consciencia.

Puntos fuertes

  • Análisis ontológico profundo del ser humano.
  • Crítica pionera al representacionismo.
  • Base del enactivismo y de la mente encarnada.
  • Influencia vasta en pensamiento del siglo XX.

Principales críticas

  • Lenguaje hermético.
  • Asociación problemática con el nazismo.
  • Dificultad para articular con ciencia empírica.

Conexiones con otras teorías