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Inteligencia colectiva y consciencia social

Pierre Lévy, Kevin Kelly, Douglas Engelbart
ÉpocaSegunda mitad siglo XX · 1994
RegiónGlobal / transnacional · Francia / Estados Unidos
DisciplinaSociología

Explicación

La inteligencia colectiva es la capacidad de grupos para resolver problemas, generar conocimiento y tomar decisiones de modo más eficaz que sus miembros individuales por separado. Estudios contemporáneos (Anita Woolley, Thomas Malone, MIT Center for Collective Intelligence) han identificado que ciertos grupos muestran un «factor c» de inteligencia grupal, análogo al factor g individual, que predice su rendimiento en diversas tareas. Sorprendentemente, ese factor depende menos del CI promedio del grupo y más de aspectos como la sensibilidad social, la equidad en participación y la presencia de mujeres.

La inteligencia colectiva es un fenómeno biológico ubicuo. Las colmenas de abejas eligen colectivamente nuevos nidos mediante un proceso de votación distribuida (estudiado por Thomas Seeley en Honeybee Democracy). Las colonias de hormigas resuelven problemas de optimización (camino más corto al alimento) sin coordinador central. Los enjambres de aves y peces ejecutan maniobras complejas de modo colectivo. Estos sistemas exhiben propiedades cognitivas como un superorganismo, sin que ningún individuo «sepa» lo que el conjunto está haciendo.

En humanos, la inteligencia colectiva opera en muchos niveles: equipos de trabajo, comunidades científicas (ciencia como empresa colectiva), mercados (precios como agregadores de información distribuida), Wikipedia (conocimiento construido colectivamente), código abierto, predicciones de masas (sabiduría de las multitudes, estudiada por Surowiecki). Los avances en redes digitales han potenciado nuevas formas de inteligencia colectiva globalmente conectadas.

Para la teoría de la consciencia, surge la pregunta intrigante: ¿pueden los colectivos tener algún tipo de consciencia? La hipótesis del «cerebro global» (Heylighen y otros) sugiere que la humanidad conectada por internet podría estar desarrollando algo análogo a una mente planetaria, no necesariamente con consciencia subjetiva unificada, pero sí con propiedades cognitivas emergentes. Otras propuestas más especulativas (Teilhard de Chardin con su noosfera) imaginan una consciencia colectiva más profunda.

Las teorías informacionales de la consciencia (IIT) tienen aquí una respuesta técnica: para que un sistema sea consciente debe tener Φ (información integrada) por encima de cierto umbral. Los grupos humanos pueden tener cognición distribuida sin necesariamente alcanzar consciencia unificada en el sentido fuerte; la integración suele ocurrir dentro de cada cerebro individual, mientras que la comunicación entre cerebros es relativamente lenta y limitada. Pero esto puede cambiar con tecnologías de interfaz cerebro-cerebro.

Las implicaciones prácticas son enormes. Diseñar mejor la inteligencia colectiva (organizaciones, ciudades, gobiernos, redes científicas) es uno de los grandes desafíos del siglo XXI: problemas globales (cambio climático, pandemias, crisis económicas) requieren cognición colectiva eficaz a escala planetaria. Estudios sobre dinámicas grupales, condiciones de la sabiduría de masas, riesgos de polarización y burbujas informacionales, mecanismos de toma de decisiones colectivas, son cada vez más relevantes. La consciencia social, sea o no consciencia en sentido estricto, es ya un objeto científico legítimo.

Puntos fuertes

  • Atiende fenómenos colectivos reales y observables.
  • Diálogo con teoría de redes y sistemas.
  • Aplicaciones en democracia, ciencia y gobernanza.
  • Abre preguntas relevantes en era digital.

Principales críticas

  • Ambigüedad entre cognición distribuida y consciencia subjetiva colectiva.
  • Riesgo de metaforizar la consciencia.
  • Acusaciones de holismo místico sin fundamento.

Conexiones con otras teorías