Perspectivismo amerindio
Explicación
El perspectivismo amerindio es la denominación que el antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro ha dado a una característica filosófica común a muchas cosmovisiones de los pueblos amerindios (especialmente amazónicos, pero también andinos, mesoamericanos y otros). Su artículo «Cosmological Deixis and Amerindian Perspectivism» (1998) y su libro Metafísicas caníbales han revolucionado la antropología contemporánea, desencadenando lo que se llama «giro ontológico».
El perspectivismo invierte la cosmología occidental moderna. Para el pensamiento occidental: hay una sola naturaleza (objetiva, descrita por la ciencia) y muchas culturas (subjetivas, descritas por la antropología). Esto se llama mononaturalismo y multiculturalismo. Para el pensamiento amerindio sucede lo contrario: hay muchas naturalezas (cuerpos, perspectivas distintas) pero una sola cultura (todos los seres son personas, tienen alma, tienen sociabilidad). Esto es multinaturalismo y monoculturalismo.
Cada especie de seres se ve a sí misma como humana (con cultura, lenguaje, parentesco, rituales), y ve a las otras especies como no-humanas o como diferentes humanos. Para los jaguares, los jaguares son humanos que cazan; los humanos son tapires que caminan en dos patas; la sangre que beben es chicha (cerveza). Para los pecaríes, los pecaríes son humanos en su aldea; los humanos son depredadores monstruosos. La «realidad» depende de la perspectiva del cuerpo que la habita.
Esto tiene consecuencias importantes para la consciencia: la consciencia o subjetividad no es propiedad exclusiva de los humanos sino propiedad universal de los seres. Lo que diferencia a las clases de seres no es la consciencia sino el cuerpo (las capacidades sensoriales, las habilidades, los hábitos de vida). El chamán es justamente quien puede transitar entre perspectivas, ver el mundo desde el punto de vista de los animales, las plantas, los espíritus.
Esto cuestiona profundamente la dicotomía naturaleza/cultura tan central en el pensamiento occidental moderno. Si todos los seres son personas, entonces las relaciones humano-animales, humano-plantas, humano-paisaje no son relaciones sujeto-objeto sino relaciones sujeto-sujeto. La caza es un encuentro entre personas (cazador y presa), con sus rituales y reciprocidades. La agricultura es relación con plantas-personas. El paisaje es habitado por personas no-humanas con quienes hay que negociar.
Para la teoría de la consciencia, el perspectivismo amerindio es uno de los aportes más importantes del pensamiento indígena al debate filosófico contemporáneo: ofrece una ontología radicalmente alternativa al naturalismo occidental, en la que la consciencia es ubicua y la diferencia es de cuerpo, no de espíritu. Hay paralelismos con propuestas filosóficas como el panpsiquismo, con la fenomenología de Merleau-Ponty (sobre el cuerpo como perspectiva), con la filosofía animal de Donna Haraway, con la antropología «más allá de lo humano» de Eduardo Kohn (Cómo piensan los bosques, 2013). El perspectivismo nos invita a reconocer que la modernidad occidental no es la única filosofía posible, ni necesariamente la más sofisticada, en la pregunta por la consciencia.
Puntos fuertes
- Articulación filosófica rigurosa de cosmovisiones indígenas.
- Desafío potente al antropocentrismo occidental.
- Diálogo con filosofía analítica y continental.
- Influencia en ecología política y estudios poscoloniales.
Principales críticas
- Posible generalización excesiva entre pueblos amerindios diversos.
- Tensión con cosmovisiones occidentales asumidas en academia.
- Dificultad de traducción adecuada entre ontologías.