← Volver al mapa

Teología del proceso

Alfred North Whitehead, Charles Hartshorne
ÉpocaPrimera mitad siglo XX · 1929
RegiónNorteamérica · Estados Unidos / Reino Unido
DisciplinaTeología

Explicación

La teología del proceso es una corriente teológica desarrollada en el siglo XX a partir de la «filosofía del proceso» de Alfred North Whitehead (1861-1947), matemático y filósofo británico-estadounidense autor de Proceso y realidad (1929). Whitehead proponía una metafísica en la que la realidad última no son sustancias estáticas sino «ocasiones actuales» (actual occasions), eventos momentáneos de experiencia interrelacionados. El universo está hecho de procesos, no de cosas.

Charles Hartshorne (1897-2000) fue el gran discípulo y sistematizador de Whitehead, aplicando sus ideas a la teología. Posteriormente, figuras como John B. Cobb Jr., David Ray Griffin, Marjorie Hewitt Suchocki, Catherine Keller han desarrollado la teología del proceso, especialmente en el Claremont School of Theology en California, que se convirtió en el principal centro de esta corriente.

Contra la teología clásica del theos apathés (Dios inmutable, impasible, omnipotente fuera del tiempo), la teología del proceso propone un Dios dipolar: en su polo primordial es eterno, perfecto, fuente de posibilidades; pero en su polo consecuente es afectado por el mundo, sufre con el sufrimiento, crece con el crecimiento, evoluciona con la evolución cósmica. Dios es «el compañero que sufre y comprende». No impone sino persuade; no coacciona sino atrae.

Esta visión resuelve (o disuelve) el problema clásico del mal: Dios no es omnipotente al modo clásico; el mal surge del auténtico libre albedrío de las criaturas, y Dios trabaja persuasivamente para maximizar el bien posible. Abre también la teología al diálogo con la evolución, la ciencia, el feminismo (la teología feminista del proceso de Suchocki, Keller), la ecología, el diálogo interreligioso.

Para la teoría de la consciencia, la teología del proceso es muy interesante: Whitehead ya sostenía que toda ocasión actual tiene un polo «mental» o de experiencia, lo que la aproxima al panpsiquismo (David Ray Griffin ha desarrollado explícitamente esta conexión). La consciencia no es una rara excepción en un cosmos muerto sino una intensificación de una experiencialidad fundamental que acompaña a todo proceso. El modelo es compatible con teorías contemporáneas que ven la experiencia como ubicua y fundamental.

La teología del proceso ha influido mucho en el diálogo ciencia-teología (John Polkinghorne, Ian Barbour, Arthur Peacocke dialogaron con ella), en la teología ecológica, en la teología del diálogo interreligioso. Es quizás una de las propuestas teológicas más creativas del siglo XX para pensar a Dios no como el tirano inmutable que la crítica moderna rechazó con razón, sino como el principio creativo, relacional, evolutivo y amoroso que acompaña y sostiene el devenir del cosmos. Para una teoría de la consciencia en clave filosófica, Whitehead y la teología del proceso ofrecen recursos conceptuales muy ricos que están siendo redescubiertos hoy.

Puntos fuertes

  • Sistema metafísico riguroso y original.
  • Integración cosmología, experiencia y divinidad.
  • Anticipa panpsiquismo contemporáneo.
  • Diálogo fecundo con ciencia y ecología.

Principales críticas

  • Vocabulario técnico enormemente exigente.
  • Dificultad de verificación empírica de afirmaciones metafísicas.
  • Teísmo discutible para audiencias naturalistas.

Conexiones con otras teorías