Tradiciones chamánicas circumpolares
Explicación
El chamanismo circumpolar abarca las tradiciones espirituales de los pueblos del norte de Eurasia y América (sami en Escandinavia, samoyedos, tunguses, yakutos, chukchis, koryakos en Siberia; inuit, yupik, aleutianos, atabascanos en Norteamérica; ainus en Japón). De hecho, la palabra «chamán» (saman) viene del idioma tunguso de Siberia, llevada a Occidente por antropólogos rusos del siglo XIX. Mircea Eliade en su obra clásica El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis (1951) sistematizó estos materiales.
El chamán es un especialista religioso que mediante éxtasis (estados alterados de consciencia) viaja a otros mundos (superior, subterráneo) para diagnosticar enfermedades, curarlas, intervenir en el clima, encontrar caza, conducir las almas de los muertos, comunicarse con espíritus auxiliares. Los métodos para inducir el trance varían: tambor (especialmente importante: el «caballo del chamán»), canto monótono, danza, ayuno, aislamiento, sustancias psicoactivas (Amanita muscaria entre koryakos, ayahuasca en Amazonía, peyote entre huicholes, etc.).
La iniciación chamánica es típicamente una experiencia traumática: enfermedad grave, encuentros con espíritus, desmembramiento simbólico (el aprendiz se ve descuartizado, su carne devorada, sus huesos contados, y luego reconstituido con nuevos órganos espirituales), recibimiento de espíritus auxiliares (típicamente animales: oso, lobo, águila, alce). El chamán emerge transformado: es muerto y renacido, miembro de dos mundos, mediador entre la comunidad humana y el cosmos espiritual.
La cosmología chamánica circumpolar suele tener tres mundos verticalmente organizados (cielo, tierra, inframundo), conectados por un eje (axis mundi: árbol cósmico, montaña, poste). El chamán viaja a estos mundos en sus trances. La tierra está habitada por espíritus de los animales, plantas, montañas, lagos, ríos. Hay maestros de los animales (señor o señora de los osos, de los renos, de los peces) con quienes el chamán negocia para obtener caza.
Para la teoría de la consciencia, el chamanismo es de enorme interés. Los estados de consciencia chamánicos han sido estudiados por antropólogos cognitivos (Michael Harner: «estados chamánicos de consciencia»), por neurocientíficos (estudios EEG durante el trance del tambor), por psicólogos transpersonales (Roger Walsh). Las experiencias de viaje extracorpóreo, encuentros con entidades, transformaciones identitarias chamánicas, plantean cuestiones serias sobre la naturaleza de la consciencia y sus posibles modulaciones.
El chamanismo ha sido también objeto de revivificación en Occidente: Carlos Castaneda, Michael Harner (Foundation for Shamanic Studies), Sandra Ingerman, han popularizado «neo-chamanismos» que adaptan técnicas tradicionales a contextos urbanos contemporáneos. Hay debate sobre la legitimidad cultural de estas adaptaciones, sobre el riesgo de apropiación. Estudiosos serios como Roberte Hamayon, Manuela Carneiro da Cunha, Marie-José Gauthier han contribuido al estudio antropológico riguroso. Como tradición milenaria de exploración consciente y terapéutica de estados no ordinarios, el chamanismo circumpolar es uno de los grandes capítulos de la historia de la consciencia humana.
Puntos fuertes
- Milenios de experiencia práctica documentada.
- Cartografía detallada de estados modificados.
- Convergencia transcultural sorprendente.
- Interés creciente de la neurociencia contemplativa.
Principales críticas
- Generalizaciones eliadianas a veces forzadas.
- Apropiación neochamánica descontextualizada.
- Status ontológico de 'espíritus' no verificado científicamente.
- Riesgo de romantización primitivista.