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Trance ritual y posesión

Gilbert Rouget, antropología comparada
ÉpocaSegunda mitad siglo XX · 1980
RegiónGlobal / transnacional · varios
DisciplinaAntropología

Explicación

Los estados de trance ritual y posesión (en los que una persona, durante una ceremonia religiosa o terapéutica, entra en estado alterado de consciencia y se comporta como si fuera «poseída» por una entidad espiritual: dios, ancestro, espíritu) son uno de los fenómenos más universales de la espiritualidad humana. Se han documentado en África (Vodún en Benin y Togo, religiones yoruba, sangoma sudafricanos, zar etíope); en sus diásporas americanas (Vudú haitiano, Candomblé y Umbanda brasileños, Santería cubana); en Asia (chamanismo siberiano, dukun indonesio, tang-ki taiwanés); en mucho del mundo antiguo (ménades dionisíacas, sibilas, profetas bíblicos).

Las características fenomenológicas del trance de posesión incluyen: cambio identitario aparente (la persona dice ser otra entidad, habla como ella, recibe veneración como ella), amnesia post-trance (al «volver», la persona dice no recordar lo sucedido), capacidades inusuales (insensibilidad al dolor, comportamientos atléticos, elocuencia inusual, conocimientos no aprendidos, lenguas «desconocidas»), expresividad corporal específica (cada espíritu o deidad tiene su «danza» y «gestos»). Estas manifestaciones son culturalmente moduladas: cada tradición tiene su «lenguaje» de posesión.

Antropólogos como Erika Bourguignon (que en su famoso estudio comparativo de 1973 encontró que el 90% de las sociedades documentadas tenían algún tipo de trance institucionalizado), I.M. Lewis (Ecstatic Religion, 1971), Paul Stoller, Karen McCarthy Brown, Janice Boddy han analizado estos fenómenos. Distinguen entre posesión central (la elite religiosa, los sacerdotes) y posesión periférica (frecuentemente involucrando mujeres y grupos marginales, expresando frustraciones sociales y permitiendo agencia indirecta).

Las explicaciones psicológicas y neurocientíficas del trance ritual van desde la disociación (modelo de Pierre Janet, Ernest Hilgard sobre disociación), la sugestionabilidad (hipnosis ritual), la activación específica de redes cerebrales por música rítmica intensa (especialmente percusión), danza, hiperventilación, ayuno, sustancias psicoactivas. Estudios neurológicos (electroencefalogramas durante el trance) han mostrado patrones específicos de actividad cerebral.

Para la teoría de la consciencia, el trance de posesión plantea preguntas fundamentales sobre la unidad y continuidad del yo: si la consciencia ordinaria de Juana puede ser «desplazada» por la de la diosa Yemayá (en la santería) o por el espíritu del antepasado, ¿qué nos dice esto sobre la naturaleza del yo? ¿Es el yo unitario y permanente, como creemos en Occidente, o es una construcción contingente que admite reorganizaciones radicales? Casos clínicos modernos de trastornos disociativos de identidad ofrecen analogías secularizadas.

Las tradiciones de posesión han demostrado roles terapéuticos: en muchas sociedades, el trance ritual permite catarsis de tensiones individuales y colectivas, expresión de aspectos reprimidos, resolución simbólica de conflictos. El antropólogo Gilbert Rouget en La música y el trance (1980) estudió la relación entre música ritual y estados alterados. Más recientemente, neurocientíficos han estudiado la actividad cerebral en bailarines de Vudú, en sufíes giradores, en pentecostales en éxtasis. Como uno de los grandes capítulos de la fenomenología comparada de la consciencia, el trance ritual y la posesión ofrecen materiales preciosos para entender la plasticidad del yo y la riqueza de los estados conscientes que la humanidad ha desarrollado a lo largo de su historia.

Puntos fuertes

  • Fenómeno global ampliamente documentado.
  • Correlatos neurales emergentes en investigación.
  • Desafío a concepciones unitarias del yo.
  • Integración con práctica comunitaria y sanación.

Principales críticas

  • Status ontológico de entidades posesoras no consensuado.
  • Riesgo de exotización en investigación occidental.
  • Difícil separar factores psicológicos, sociales y ontológicos.

Conexiones con otras teorías