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Eliminativismo

Paul Churchland, Patricia Churchland
ÉpocaSegunda mitad siglo XX · 1981
RegiónNorteamérica · Canadá / Estados Unidos
DisciplinaFilosofía

Explicación

Paul y Patricia Churchland, junto con Stephen Stich, formularon en los años 80 una posición provocadora: nuestro lenguaje psicológico cotidiano (creencias, deseos, dolores, esperanzas) es una teoría primitiva sobre el funcionamiento de la mente, una «psicología popular», y como toda teoría empírica puede resultar simplemente falsa. La neurociencia madura podría no encontrar nada que se corresponda con esos términos, y entonces deberíamos eliminarlos del vocabulario serio.

La analogía favorita es histórica: antiguamente la gente hablaba de «flogisto» para explicar la combustión, de «humores» para explicar el carácter, de «espíritus animales» para explicar el movimiento muscular. Cuando la ciencia avanzó, no descubrimos que el flogisto era oxígeno: descubrimos que no había flogisto, y eliminamos el término. Igualmente, podríamos descubrir que no hay creencias ni deseos como tales, sino solo patrones neurales que la psicología popular agrupa equivocadamente.

El eliminativismo no niega que sintamos dolor o tengamos pensamientos: niega que las descripciones que damos de esos estados (como entidades discretas con contenido proposicional) capten correctamente la realidad neural subyacente. Lo que ocurre dentro del cerebro sería tan distinto del esquema folk que sería un error tratarlo con esos conceptos.

Esta posición es la más radicalmente naturalista: en lugar de intentar reducir lo mental a lo físico (como la teoría de la identidad), elimina lo mental en favor de un vocabulario íntegramente neurocientífico. La promesa es que dispondremos de descripciones más precisas, predictivas y útiles, libres de las confusiones heredadas del sentido común y de la teología.

Las objeciones son sustanciales. Primero, la psicología popular es una herramienta enormemente útil para predecir el comportamiento: pocos físicos podrían predecir si un colega vendrá a comer apelando solo a su estado neural. Segundo, parece autocontradictorio: ¿el eliminativista no «cree» que su teoría es correcta y «desea» convencernos? Si elimina las creencias y los deseos, ¿qué hace cuando defiende su tesis?

Hoy el eliminativismo riguroso tiene pocos defensores totales, pero sus intuiciones siguen vivas en versiones moderadas: muchos científicos aceptan que conceptos como «memoria» o «atención» pueden requerir refinamiento sustancial a la luz de la neurociencia, sin abandonar del todo el lenguaje psicológico. La cuestión de cuánto del vocabulario mental sobrevivirá a la maduración científica permanece abierta.

Puntos fuertes

  • Honestidad respecto a la posibilidad de que nuestras categorías mentales sean erróneas.
  • Continuidad con la historia de la ciencia: muchas teorías populares han sido eliminadas.
  • Estímulo para articular qué de lo mental es 'salvable'.
  • Compatible con resultados sobre la falibilidad de la introspección.

Principales críticas

  • Auto-refutación aparente: la afirmación misma usa categorías populares (creer que la psicología popular es falsa).
  • Las predicciones folk psychology son notablemente exitosas en interacción social.
  • Riesgo de eliminar precisamente lo que había que explicar (los qualia).
  • Dependencia de un futuro neurocientífico que aún no existe.

Conexiones con otras teorías