Teoría de la identidad mente-cerebro
Explicación
En los años 50, los australianos U. T. Place y J. J. C. Smart, junto con el inglés Herbert Feigl, propusieron una solución limpia al problema mente-cuerpo: los estados mentales son literalmente idénticos a estados cerebrales. No es que la mente «emerja» del cerebro o «correlacione» con él: es lo mismo, descrito de dos maneras. Como el rayo es una descarga eléctrica, o como el agua es H₂O.
El argumento se basa en una analogía con descubrimientos científicos previos. Antes nadie sabía que el agua era H₂O; ambas descripciones se hacían independientemente. Cuando la química desentrañó la estructura molecular, descubrimos que se trataba de la misma cosa. Análogamente, hoy hablamos de dolor (en un vocabulario psicológico) y de patrones de actividad neural (en un vocabulario neurocientífico), pero con la maduración de la ciencia descubriremos que el dolor ES tal patrón.
Esta es una identidad de tipo (type identity): cada tipo de estado mental corresponde a un tipo específico de estado cerebral. Si dos personas sienten dolor, deben tener el mismo (o al menos un tipo equivalente) de actividad neural. Esto es una afirmación empírica fuerte, susceptible de ser verificada o refutada por la neurociencia.
Las virtudes de la propuesta son enormes: es monista (una sola sustancia, la materia), no exige sustancias misteriosas, encaja con el éxito de la neurociencia y respeta la causalidad física. Si la mente es el cerebro, no hay que explicar cómo dos sustancias distintas interactúan: son una sola cosa actuando.
La principal objeción vino del funcionalismo: la realización múltiple. Si los estados mentales son idénticos a tipos cerebrales específicos, entonces criaturas con cerebros diferentes (extraterrestres con química exótica, robots con silicio) no podrían tener los mismos estados mentales que nosotros. Pero parece concebible que un marciano con un cerebro muy distinto pudiera sentir dolor; lo que importaría no sería el sustrato sino la función.
La teoría evolucionó hacia versiones más modestas, como la identidad de instancia (token identity): cada estado mental concreto es idéntico a algún estado cerebral concreto, sin pretender que todos los dolores compartan el mismo tipo de actividad neural. En esta versión moderada, la teoría sigue siendo defendible y mantiene una posición central en el debate filosófico contemporáneo sobre la consciencia.
Puntos fuertes
- Resolución parsimoniosa del problema mente-cuerpo.
- Compatible con el desarrollo de la neurociencia.
- Realista sobre los estados mentales, no eliminativa.
- Modelo claro de cómo otras identidades teóricas funcionan en ciencia.
Principales críticas
- Argumento de la realización múltiple (Putnam): el mismo estado mental puede tener sustratos físicos diferentes.
- No explica los qualia: ¿por qué la activación de fibras C se siente así?
- Cromatófilo invertido y argumentos análogos: la identidad de tipo es contingente, pero entonces ¿qué la justifica?
- Argumento del conocimiento (Mary's Room): aprender un nuevo qualia añade información.