Funcionalismo
Explicación
Hilary Putnam introdujo en los años 60 una idea que cambiaría la filosofía de la mente: lo importante de los estados mentales no es de qué están hechos físicamente, sino qué hacen, qué papel funcional juegan en el sistema. El dolor, por ejemplo, sería el estado interno que es causado por daños tisulares y que produce ganas de evitarlo, gritos, peticiones de ayuda. Cualquier sistema que tenga ese papel funcional siente dolor, sea cual sea su material.
La analogía favorita del funcionalismo es la del software y el hardware. Un programa de ajedrez puede correr en un PC, en un Mac, en un móvil o en una máquina futurista cuántica. Lo que define al programa no es la materialidad concreta del soporte sino la organización lógica de sus operaciones. Análogamente, la mente sería el «software» que el cerebro implementa, y podría implementarse en otros sustratos.
Esta tesis tiene una consecuencia revolucionaria: la realizabilidad múltiple. Marcianos, pulpos, ordenadores avanzados, ángeles inmateriales: cualquier sistema que reproduzca las relaciones funcionales correctas tendría estados mentales genuinos. Esto hace al funcionalismo una posición liberal sobre quiénes pueden ser conscientes, alejándolo del chauvinismo carbón-céntrico.
Hay variantes: el funcionalismo de máquinas de Turing identifica los estados mentales con estados de una máquina computacional abstracta; el funcionalismo causal los caracteriza por sus relaciones causales con inputs, outputs y otros estados; el funcionalismo psicológico apela a las leyes de la psicología popular para definirlos. Todas comparten la intuición central: la mente es función, no sustancia.
Las objeciones más conocidas son los argumentos de los qualia. La habitación china de Searle pregunta si un sistema que manipula símbolos según reglas tiene comprensión genuina o solo simula comprenderla. El argumento del zombi se pregunta si podríamos tener un sistema funcionalmente idéntico a nosotros pero sin experiencia subjetiva. Y los qualia invertidos plantean si dos sistemas idénticos funcionalmente podrían ver los colores de modos opuestos.
Pese a estas críticas, el funcionalismo sigue siendo la posición dominante o al menos la más influyente en filosofía de la mente, y es el supuesto implícito de gran parte de la inteligencia artificial y las ciencias cognitivas. La pregunta de si las redes neuronales artificiales avanzadas podrían tener mente, en buena medida, depende de si aceptamos o no las premisas funcionalistas.
Puntos fuertes
- Compatible con la realización múltiple, evita parroquialismo biológico.
- Marco fundacional para ciencias cognitivas e IA.
- Naturalista sin ser eliminativo.
- Explica la posibilidad de comparar mentes a través de sustratos.
Principales críticas
- Argumento de la habitación china (Searle): manipular símbolos según reglas no garantiza comprensión.
- Argumento del nation-brain de Block: una nación coordinada podría implementar el rol funcional sin tener experiencias.
- No explica los qualia.
- La teoría de información integrada lo critica como insuficiente: importan estructuras, no sólo funciones.