Monismo de doble aspecto
Explicación
Baruch Spinoza, en su Ética demostrada según el orden geométrico (1677), propuso una alternativa elegante a la disyuntiva entre dualismo y materialismo: existe una única sustancia infinita (que llamó indistintamente Dios o Naturaleza), y lo mental y lo físico son dos atributos suyos, dos formas distintas de manifestarse la misma realidad subyacente.
Imagine una hoja de papel: tiene una cara delantera y otra trasera, pero no son dos hojas distintas, sino dos caras de una sola. Análogamente, todo evento real tiene un aspecto físico (descriptible en términos de extensión, movimiento, causalidad mecánica) y un aspecto mental (descriptible en términos de pensamiento, idea, sentido). Ninguno es más fundamental ni produce al otro: son simplemente perspectivas sobre la misma cosa.
Esta tesis disuelve elegantemente el problema de la interacción que asfixiaba al dualismo cartesiano. No hace falta explicar cómo la mente «mueve» al cuerpo, porque cada cambio físico es ipso facto un cambio mental, y viceversa. Cuando decido levantar el brazo y el brazo se levanta, no son dos eventos distintos que se causan misteriosamente, sino el mismo evento descrito de dos modos.
El spinozismo tuvo influencia inmensa en el romanticismo alemán, en Goethe y Einstein, y en la tradición posterior del monismo neutral defendida por Mach, James, Russell y otros. Todos comparten la intuición fundadora: lo mental y lo físico son demasiado distintos para reducir uno a otro, pero demasiado correlacionados para considerarlos sustancias separadas; deben ser dos caras de algo más básico.
En la filosofía contemporánea, el doble aspecto reaparece bajo nombres como monismo russelliano o panprotopsiquismo. La idea es que la física describe relaciones estructurales entre cosas pero no nos dice nada sobre su naturaleza intrínseca; precisamente esa naturaleza intrínseca podría ser proto-experiencial. Lo mental no se añade desde fuera, sino que es lo que la materia es por dentro.
El atractivo del monismo de doble aspecto reside en su economía y en su capacidad para tomar en serio tanto la objetividad de la física como la realidad de la experiencia. Su debilidad es que el «aspecto subyacente» queda en cierto modo indeterminado: ¿qué es esa sustancia única que se manifiesta como mente y materia? Spinoza la identificó con Dios; los filósofos contemporáneos prefieren dejarla como un postulado conceptual sobre la estructura de lo real.
Puntos fuertes
- Resuelve elegantemente el problema de interacción.
- Mantiene el realismo respecto de lo mental sin reducción ni dualismo.
- Compatible con desarrollos modernos como el monismo russelliano.
- Orientación naturalista compatible con la ciencia.
Principales críticas
- Difícil precisar qué es la 'sustancia única' subyacente.
- El paralelismo psicofísico no explica por qué se da, sólo lo postula.
- Si todo modo tiene aspecto mental, abre paso al panpsiquismo, con sus propias dificultades.
- Lectura teológica polémica: panteísmo no aceptado por las ortodoxias religiosas.