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QBism

Christopher Fuchs, Rüdiger Schack, David Mermin
ÉpocaSiglo XXI · 2002
RegiónNorteamérica · Estados Unidos
DisciplinaFísica

Explicación

QBism (Quantum Bayesianism) es una interpretación de la mecánica cuántica desarrollada principalmente por Christopher Fuchs, Rüdiger Schack y David Mermin desde los años 2000. Su giro fundamental es conceptual: la función de onda no describe propiedades objetivas de un sistema físico, sino los grados de creencia (en sentido bayesiano) de un agente sobre los resultados posibles de sus futuras experiencias con ese sistema. La mecánica cuántica es, en esta lectura, una teoría de toma de decisiones bajo incertidumbre, no una foto del mundo.

El núcleo técnico es la regla de Born entendida de forma personalista. Un agente, antes de medir, asigna probabilidades a los resultados según su conocimiento, coherentemente con las leyes cuánticas. Después de medir, el agente actualiza sus creencias con el resultado observado. Ese «colapso» no es un evento físico que le ocurra al mundo, sino una actualización epistémica del agente. Distintos agentes pueden tener, legítimamente, distintas funciones de onda para el mismo sistema, como tienen distintas probabilidades sobre un dado que ninguno ha visto caer.

Para QBism, el mundo físico es real y existe independientemente, pero no está hecho de funciones de onda, sino de experiencias de agentes y de relaciones entre ellos. Cada medición es una nueva interacción entre un agente y el mundo, que produce una experiencia nueva. La experiencia es primaria; el formalismo cuántico es una herramienta de cálculo para navegar esa experiencia de forma coherente. Esto acerca QBism a una tradición pragmatista, con ecos de William James y John Dewey.

Respecto a la consciencia, QBism no es una teoría de la mente, pero su marco da a la subjetividad del agente un papel estructural. No se trata de que la consciencia colapse funciones de onda al estilo de Wigner, sino de que la descripción cuántica está, desde su origen, indexada a un sujeto. La física fundamental no es entonces una descripción del mundo «tal como es en sí», sino del modo en que los agentes cognitivos se las ven con él. La mente, por así decirlo, entra por la puerta principal.

Entre sus ventajas filosóficas, QBism disuelve varias paradojas clásicas. El amigo de Wigner deja de ser misterioso: distintos agentes tienen distintas actualizaciones, y eso no implica inconsistencia ni una mente privilegiada. La no-localidad cuántica se suaviza: no se trata de acciones fantasmales a distancia, sino de actualizaciones personales tras comparar resultados. La medición deja de ser el problema porque, para QBism, siempre era un acto del agente, nunca un proceso físico extra del mundo.

Las críticas apuntan a que QBism puede parecer antirrealista («la cuántica solo habla de nuestras creencias»), a que no dice mucho sobre la estructura del mundo físico más allá del agente, y a que tiene dificultades para dar cuenta de las regularidades intersubjetivas sin introducir algún tipo de estructura objetiva. Pese a ello, QBism es hoy una de las interpretaciones más vivas de la mecánica cuántica y una de las que más explícitamente pone al sujeto, el conocimiento y la experiencia en el corazón de la física fundamental.

Puntos fuertes

  • Resuelve el problema de la medición.
  • Coherente con pragmatismo filosófico.
  • Toma al agente como nodo de la teoría.
  • Articulada matemáticamente.

Principales críticas

  • Acusación de subjetivismo radical.
  • Difícil dar cuenta de la regularidad intersubjetiva.
  • No resuelve qué es la consciencia, sólo la pone en su lugar.
  • Polémica con realistas sobre función de onda.

Conexiones con otras teorías