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Teoría del actor-red

Bruno Latour, Michel Callon
ÉpocaSegunda mitad siglo XX · 1987
RegiónEuropa · Francia
DisciplinaSociología

Explicación

La Teoría del Actor-Red (Actor-Network Theory, ANT) es una corriente desarrollada desde finales de los 70 y los 80 por Bruno Latour (1947-2022), Michel Callon, John Law y otros, especialmente en los estudios sociales de ciencia y tecnología. Obras fundamentales: La vida en el laboratorio (Latour y Woolgar, 1979), Ciencia en acción (Latour, 1987), Nunca fuimos modernos (Latour, 1991), Reensamblar lo social (Latour, 2005).

La tesis central de la ANT es que los procesos sociales (y también los científicos, técnicos, económicos) están sostenidos por redes heterogéneas en las que participan no sólo actores humanos sino también actores no-humanos: instrumentos, máquinas, documentos, animales, microorganismos, ciudades, redes eléctricas, etc. Cada entidad en la red es un «actor» (o mejor, un «actante», siguiendo una terminología de semiótica): algo que puede modificar a otros, causar efectos, mediar, transformar.

Esto rompe con la tradicional dualidad naturaleza/sociedad, humanos/no-humanos, sujetos/objetos. Un microbio es un actor tanto como un investigador; una señal de tráfico es actor tanto como el conductor; una regulación es actor tanto como el funcionario. Sin estas «cuasi-cosas», «cuasi-personas» (Latour), el tejido social no existiría. El mundo moderno, lejos de ser puramente humano, está tejido por miríadas de actores no-humanos que participan activamente en los procesos.

La célebre análisis latouriano del descubrimiento de la vacuna antirrábica por Pasteur (en Los microbios. Guerra y paz, seguido de Irreducciones, 1984) muestra cómo Pasteur no triunfó individualmente sino reclutando aliados heterogéneos: el microbio mismo (dócil a cierto protocolo experimental), los veterinarios, los ganaderos, los periódicos, el laboratorio, el instituto. La «verdad científica» es efecto de esta red; lo humano y lo no-humano cooperan en su producción.

La ANT ha sido aplicada en múltiples campos: estudios de ciencia y tecnología (Steve Woolgar, Karin Knorr-Cetina, Donna Haraway), innovación tecnológica (Wiebe Bijker), organización del trabajo, planificación urbana (Annemarie Mol, en medicina), ecologías políticas (cómo los ecosistemas son redes de actantes humanos y no-humanos). Ha renovado profundamente la teoría social y la filosofía de la ciencia. La idea de «parlamento de las cosas» de Latour, espacio donde se representarían no sólo intereses humanos sino también los de los no-humanos, ha sido especialmente influyente en política ecológica.

Para la teoría de la consciencia, la ANT tiene implicaciones profundas: la consciencia y la cognición no son propiedades encerradas en cráneos individuales, sino efectos emergentes de redes que incluyen cuerpos, objetos, lugares, tecnologías. Cuando escribo con un bolígrafo en un cuaderno, en un café con música, con un libro al lado, el «pensamiento» resultante es de toda la red, no sólo de mi cerebro aislado. Esto anticipa y se articula con las tesis de cognición extendida (Andy Clark, David Chalmers, 1998), cognición distribuida (Edwin Hutchins), filosofía de la mente 4E (embodied, embedded, enacted, extended). La ANT ha contribuido a descentrar la consciencia del sujeto aislado, haciéndola parte de redes sociotécnicas complejas. Como visión ontológica profundamente relacional y heterogénea, es uno de los legados más influyentes de las ciencias sociales contemporáneas.

Puntos fuertes

  • Ontología simétrica que desafía dualismos modernos.
  • Empíricamente productiva en estudios concretos.
  • Diálogo con ecología, filosofía del objeto, perspectivismo.
  • Relevancia para problemas contemporáneos (clima, IA).

Principales críticas

  • Riesgo de diluir especificidad de la consciencia humana.
  • Terminología idiosincrásica.
  • Dificultades para teorizar poder y asimetrías.

Conexiones con otras teorías